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Algunos consejos para limpiar tus libros

El polvo que se acumula en tu biblioteca puede provocar daños en tus ejemplares favoritos. Aquí encontrarás una serie de recomendaciones para limpiar de manera efectiva y cuidadosa tus libros.

libros en una estantería de madera
Evita las ceras o abrillantadores en tus estanterías de madera. Annie Spratt / Unsplash

La suciedad que se acumula en tu biblioteca no es una sustancia inocua. El polvo puede terminar provocando daños irreparables, degradar el papel o el material de la encuadernación y atraer insectos o ácaros que estropeen gravemente un libro.

En caso de que te plantees limpiar libros viejos, ten en cuenta que es un proceso bastante más complejo de lo que se podría pensar en un primer momento. Si el ejemplar tiene un valor especial y está encuadernado con materiales sensibles como cuero o tela, lo primero es valorar el tipo de limpieza que necesita. En caso de que el nivel de suciedad sea importante, lo más aconsejable es considerar la ayuda de un experto.

En este artículo ya ofrecimos algunos consejos para conservar mejor tus libros favoritos, como evitar la luz solar directa o colocarlos preferiblemente de manera vertical. Aquí hemos reunido una serie de recomendaciones de limpieza para el día y día y medidas preventivas que te ayuden a conservar tus libros en las mejores condiciones posibles:

  • Limpia el polvo con delicadeza y evita usar la aspiradora, a no ser que la cantidad de polvo acumulada precise de ello. Si tuvieras que recurrir a una aspiradora, utilízala con poca potencia y pásala con delicadeza.
  • Si el polvo se ha ido acumulando en zonas con relieve o en el lomo, puedes utilizar un cepillo de dientes nuevo con cerdas suaves.
  • Se recomienda utilizar gamuzas atrapapolvo en lugar de plumeros, que más que retirar la suciedad, la esparcen.
  • Limpia los libros cerrados para que el polvo no pase al interior de las hojas.
  • Si quieres quitar el polvo adherido a los bordes de las páginas, puedes hacerlo pasando las páginas rápidamente con el dedo pulgar, como si estuvieras echándole un vistazo rápido a la novela.
  • En caso de que tengas una estantería metálica y la quieras limpiar con un trapo ligeramente húmedo, asegúrate de que está bien seca antes de volver a colocar tus libros. Si tu biblioteca es de madera, se recomienda no utilizar ningún tipo de cera o abrillantador.
  • La humedad es uno de los principales factores de deterioro de un libro, por lo que tienes que valorar con especial cuidado dónde vas a colocar tus libros más preciados. Es recomendable que la librería no esté situada contra una pared que dé al exterior, más sensible a las variaciones del clima.
  • Para eliminar manchas en las páginas, puedes utilizar un borrador Artgum, frotando siempre la mancha en la misma dirección.
  • Ten en cuenta que cuanto más efectivo sea el limpiador, más abrasivo resulta para el material original del libro.

Limpiar con un paño húmedo, ¿ sí o no?

Pues solo en último recurso y si fuera realmente necesario. Para reducir el riesgo de dañar el material, lo recomendable es utilizarlo en libros con tapas de papel, utilizando un paño de microfibra muy bien escurrido para que no suelte pelusilla, hacerlo muy suavemente y pasar un paño seco después.

¿Y qué pasa con las encuadernaciones de cuero?

Puede que en algunos sitios recomienden hidratar las encuadernaciones de cuero con aceites o ceras para evitar que se sequen. Sin embargo, la mayoría de conservadores ya no recurren a esta técnica. De hecho, instituciones como la Biblioteca Pública de Nueva York dejó de engrasar sus libros en la década de los sesenta, pues no hay evidencia de que esto prolongue el buen estado de las tapas. Eso sí, utilizar este tipo de productos puede provocar manchas en las páginas y también en el material utilizado para la encuadernación.

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